La vida se compone de ilusiones de un pasado.
Cada vez que pierdes una ilusión pierdes una sonrisa del pasado, un momento del presente un recuerdo del pasado.
Nunca intentes olvidar de dónde vienes porque en un futuro, lejano o próximo pero futuro tus raíces llamaran a la puerta, entonces te será muy doloroso volver a empezar, volver a sentir lo mismo que un día intentaste dejar atrás, te comerán los recuerdos de sonrisas que intentaste extinguir, recordaras viejos amigos que por tu estupidez perdiste y ahora quieres volver a recuperar.
Nadie te dice que no te reciban con los brazos abiertos, pero después de tanto tiempo los amigos han hecho sus vidas, incluso han podido olvidarte.
Puedes olvidar tu pasado, tus miedos, tus malas rachas, tus caídas, tus tropezones, pero puedes perder parte de tu identidad como persona.
Podrías dejar atrás todo lo malo de tu vida y comenzar otra nueva lejos de esos malos ratos, pero al final solo son malos ratos que siempre acaban olvidándose, porque al final solo duraran los buenos momentos, es de lo que todo el mundo recordara, las risas, las tardes en el banco, todos los momentos que vivieron junto a ti, pero tú que has dejado atrás todo eso, todo lo que te diferenciaba, tu identidad, a ti puede que no te quede nada y que hallas conseguido olvidar tu pasado pero te has perdido muchas cosas por el camino huyendo de algo que no tenia mal alguno.
Sin embargo, al olvidar todo, vives feliz, o al menos lo piensas, fuera de todo esa mierda de barrio, de esas gentes y de esas calles, ese barrio que te vio crecer, esas gentes que te vieron sonreír cuando al salir del cole tu madre te esperaba con la merienda recién hecha, esas calles en las que por primera vez te enamoraste, y ahora no quieres recordar nada.
Quieres olvidar a tu vecino, si ese del segundo, ese vecino que creció contigo, jugo contigo a la pelota, si en esas mismas calles que ahora odias, fue a la primera persona a la que llamaste AMIGO.
Ese amigo al que has visto caer y levantarse, al que has visto enamorarse, al que has visto pasar de curso siempre con una sonrisa en la cara orgulloso de donde había nacido y de tenerte como amigo.
Él que te ha visto reír, llorar, ganar, perder, disfrutar y en esos tiempos orgulloso de donde eras, de haber nacido allí, en definitiva orgulloso.
Llegaron más amigos, llegaron más aventuras, llegaron los primeros veranos en los que estar con los amigos hasta las tantas era lo que te preocupaba.
Y ahora estas dolido, vacio y te preguntas: ¿por qué?
Estas a tiempo de volver a tus inicios y volver a ser quien eras, a recuperar la sonrisa y a volver a vivir.
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