Fue entonces cuando empecé a pensar, era obvio que había estado demasiado tiempo mirado al frente, sin pensar dos veces. Dejando de lado, todo por lo que pase meses luchando, con todo lo que me había costado. Habíamos pasado muy buenos momentos, teníamos una buena vida, lo pasábamos bien juntos. Pero, el destino separo muchos de nuestros caminos, y decidió que lucharíamos por cosas distintas. Por un momento, me parecía normal, nosotras mismas habíamos dicho que nada era para siempre, pero al pasar del tiempo, las cosas fueron perdiendo sentido, y contemplaba como todo desmoronaba, y poco a poco lo perdía todo.
No me gustaba como estaban las cosas, no me gustaba como me sentía, ya no nos veíamos igual, había entrado en depresión, ya no nos echábamos las mismas risas, ya no pasábamos viernes y sábados juntos, nada, ni un recreo, todo había desaparecido como si nunca hubiera ocurrido. Era triste.
Era duro ver como tomaba una dirección contraria a la de mi felicidad, era difícil.
¿Lo peor? Era ver como en aquel momento, ya era demasiado tarde.
Recuerdo tonterías, ayudas, esperanzas, comprensión, recuerdo cosas, que, improbablemente, volverán.
No me gustaba como estaban las cosas, no me gustaba como me sentía, ya no nos veíamos igual, había entrado en depresión, ya no nos echábamos las mismas risas, ya no pasábamos viernes y sábados juntos, nada, ni un recreo, todo había desaparecido como si nunca hubiera ocurrido. Era triste.
Era duro ver como tomaba una dirección contraria a la de mi felicidad, era difícil.
¿Lo peor? Era ver como en aquel momento, ya era demasiado tarde.
Recuerdo tonterías, ayudas, esperanzas, comprensión, recuerdo cosas, que, improbablemente, volverán.






