Y ¿qué se supone que hay que hacer cuando su recuerdo te ronda?, no te deja dormir, te desvives como el primer día, incluso como antes de conocerle.
Un día te lo dio todo, poco a poco os fuisteis enganchando el uno del otro, el otro del uno, hasta que, llegas a un punto muerto, no hay vuelta atrás, te acabas de enamorar del que quizás podía ser el hombre de tu vida, o un simple sapo sin sorpresa.
Tiemblas al verle, te enamoras un poco más cada momento, no sabes si a el le pasa lo mismo, se cruzan vuestras miradas, intercambiáis palabras, sonrisas, miradas, todo.
Un día ocurre, se lanza, te crees que siente lo mismo, incluso más de lo que tu sientes, estáis enamorados, todo es perfecto.
Pasan días, semanas, meses, te cres que es para siempre, pero le gente empieza a meterse en medio, las cosas cambian, dejas de sentir lo mismo, el igual, te deja, lo dejas.
A los dos meses le sigues queriendo igual, no te lo sacas de la cabeza y el te da señales de que no se ha olvidado, que igual ha habido chicas entre medias, pero que tu sigues en su cabeza, que no te olvida.
Vuelven esos sentimientos, esas ganas de verle, pero te come el miedo, el orgullo, te come todo, no quieres meter la pata, porque te culpas de lo que pasó la última vez, lo pasaste muy mal y no quieres repetir la experiencia, es normal, pero sus señales son tan claras que flaqueas, no sabes como seguir si no es con el, tiemblas, tienes miedo, igual ni sabes lo que sientes, esperas a que el vuelva a ti, como hizo mucho antes.
Ocurre, vuelves a tu cuento de hadas, con el, todo es perfecto.
Y yo, me vuelvo contigo, con mi sonrisa de cada día.
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