Quiero recordar aquel 22 de abril del año 2011, en el que muy emocionada después de haber tomado una gran decisión, me desperté con entusiasmo, con una sonrisa de oreja a oreja, pero también llena de nervios. Exactamente a las 11:00 abrí mi tuenti, pero no había ninguna novedad. Me puse mucho más nerviosa de lo que ya me encontraba, mi corazón iba a mil y las manos me temblaban como cuando hice la canción de 'fiesta pagana' con la flauta. No quise precipitarme y me desconecte, desayune, organice mi habitación,y me duche. A la 13:15 quise conectarme de nuevo pero esa vez obtuve respuesta. Pensé que me diría cualquier cosa menos una palabra de esa categoría. Me desilusione y la verdad es que lloré, no mucho pero sí un poco. Eso no era lo que yo esperaba.
Lo peor es que tan sólo quedaban cuatro días para volver a verle, entonces me quise tirar por un puente. El martes llegue como un ratón escondiéndome detrás de mis amigas o simplemente encerrada en el baño, pero sabía que eso no funcionaría por mucho tiempo. Me escondí como un cría jugando al escondite y me comporte como tal, pero era lo único que quería hacer en aquél día. Inútil, mi plan fue inútil, casi a punto de terminar las clases me cruce con él;agache la cabeza e hice como si no le hubiera visto. El miércoles hice lo mismo.El jueves también.
Llegamos a 28 de abril. Mis amigas(o) me decían que ahora me miraba con un poco más de atención pero yo sabía porque lo hacía, (se reía de mi, o ser reía de mi). No preste mucho atención a lo que me decía mis amigos(o) pero no puedo negar que cada vez que me decían que le pillaban mirándome, una cara de cría con un chupachups, se me formaba en la cara. Toda esa sonrisa que tenía de oreja a oreja se deshizo esa misma tarde, cuando él mismo me llamaba la atención. Me sentí tonta, a lo mejor él no quiso hacerme sentir mal, pero realmente fue insensible. Aún así me seguía gustando. Cuando me dijo lo que me dijo, quise dejar de ir a estudiar y lloré, pero tuve que ir al siguiente día al instituto.
Las clases normales, los horarios normales, la vida normal... nada había cambiado, sólo era yo que me quería ir a casa.
Durante un tiempo estuve intentando evitarlo pero ahora no. Cruzarmelo cada dos por tres no me hace mal y tampoco me da mucha vergüenza. No me arrepiento de haberle dicho lo que le dije porque ahora mismo, no paro de reírme de aquella absurda situación. Lo malo es que nada ha cambiado.
Pero aún así, cada vez que me acuerdo de esos días, me entra un pequeño cosquilleo,una mezcla de sentimientos.
Porque aún así me gusta
No hay comentarios:
Publicar un comentario