¿Sabéis? En realidad no sé si hace falta que os cuente todo esto. Tampoco sé si todo esto tiene demasiada importancia. Bueno, sí que la tiene. Ella, es importante.
Seguro que eres una persona con sueños infinitos, que se preocupa por las cosas del día a día. Mal hecho. Entérate de que nadie va a mover un puto dedo por ti en la vida.
Y como toda persona, seguro que te has enamorado. Sí. He dicho el verbo “enamorar”: no tiembles, recoge la taza de café que se te ha caído y tranquilízate. Que yo sepa a ninguna persona se le ha diagnosticado la enfermedad del Parkinson por oír esa palabra.
Pero hablando de enfermedad, tú y yo sabemos cual es la peor de todas: esa que nos hace volar, soñar, sonreír, saltar, y ganarlo todo, en menos de un segundo. Y que hace que bajes al jodido infierno en menos de otro.
El amor es ese póker, ese póker en el que te envalentonas a apostarlo todo. Sabiendo que vas a perder.
¿Qué por qué te habla un tío como yo sobre sueños infinitos, de amor y todas esas cursiladas? Porque a diferencia de tus esclavos zombies personales, llamados exnovios, novios o como sea lo que tengas, yo, nena, creo en todo eso.
No te voy a contar una historia de amor. Si es eso lo que quieres.
¿El amor? Lo vamos a hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario