jueves, 8 de marzo de 2012

¿?

¿Sabéis? En realidad no sé si hace falta que os cuente todo esto. Tampoco sé si todo esto tiene demasiada importancia. Bueno, sí que la tiene. Ella, es importante.
Seguro que eres una persona con sueños infinitos, que se preocupa por las cosas del día a día. Mal hecho. Entérate de que nadie va a mover un puto dedo por ti en la vida.
Y como toda persona, seguro que te has enamorado. Sí. He dicho el verbo “enamorar”: no tiembles, recoge la taza de café que se te ha caído y tranquilízate. Que yo sepa a ninguna persona se le ha diagnosticado la enfermedad del Parkinson por oír esa palabra.
Pero hablando de enfermedad, tú y yo sabemos cual es la peor de todas: esa que nos hace volar, soñar, sonreír, saltar, y ganarlo todo, en menos de un segundo. Y que hace que bajes al jodido infierno en menos de otro.
El amor es ese póker, ese póker en el que te envalentonas a apostarlo todo. Sabiendo que vas a perder.
¿Qué por qué te habla un tío como yo sobre sueños infinitos, de amor y todas esas cursiladas? Porque a diferencia de tus esclavos zombies personales, llamados exnovios, novios o como sea lo que tengas, yo, nena, creo en todo eso.
No te voy a contar una historia de amor. Si es eso lo que quieres. 
¿El amor? Lo vamos a hacer.

martes, 6 de marzo de 2012

Declaro aquí mismo que daría la vida por ti.

Sin ti soy como un perro abandonado en el arcén de la autovía.
Soy de los que hacen regalos, aunque no se cuando es tu cumpleaños.
Podemos pasar días enteros de compras y cocinando juntos.
Juro que jamás haré chistes cuando roces las ruedas contra la acera mientras aparcas el coche.
Si aceptas vivir conmigo, limpiaré el váter todas las semanas, lo haré con la lengua si me lo pides.
Confieso que separaré la ropa blanca de la de color.
Prometo que siempre diré que si, cuando preguntes si tu peinado te queda bien.
Seré tan considerado que leeré tu horóscopo a diario.
Guardaré todas las felicitaciones que me envíes.
Y te escribiré cartas de verdad cuando esté de viaje.
Nunca esperaré que sepas dónde he puesto las llaves del coche, y jamás dejaré los calcetines en el suelo.
Conmigo encontrarás el tubo de la pasta de dientes siempre tapado.
Empezaré a llevar esos mini-tangas si tu quieres.
Mi ombligo estará siempre limpio de pelusillas.
Quiero besar a fondo tu clítoris, será la experiencia íntima más apasionada que jamás hayas tenido.
Declaro aquí mismo que daría la vida por TI.